Cara, la única hija de Ramón, se casa. Como era de esperar, él es el padrino de la boda. Este es el emotivo discurso que leerá delante de todos los invitados, durante la ceremonia.

 

Una hija única

Buenas tardes a todos, familiares y amigos:

En primer lugar, quisiera agradecer a todos los presentes por acompañarnos en un día tan especial como este. Dado que Cara es mi única hija, la unión que hoy celebramos tiene especial relevancia para mí. No todos los días se le casa a uno una hija, así como tampoco suele ser habitual tener la ocasión de hablar de alguien tan especial delante de tanta gente.

Como la mayoría sabréis, hace ya algunos años que Lorena, mi esposa y madre de Cara, falleció. No quisiera que este hecho empañara lo más mínimo la alegría que hoy ha de prevalecer, pero no podía dejar de recordarlo, no solo para honrar su memoria, sino también para destacar que desde aquella pérdida, la relación entre mi hija y yo no ha hecho sino estrecharse más y más. Asimismo, siento la necesidad de decir que no sé qué habría sido de mí si, tras aquel suceso, no hubiera contado con el apoyo incondicional de Cara. De hecho, si hoy soy el hombre que soy, en gran medida se lo debo tanto a mi hija como a su inminente marido, Cristian. Con la ayuda y el amor que ambos me han dispensado durante este tiempo, he conseguido salir adelante y continuar llevando una vida digna.

Sirvan estas palabras anteriores de motor de arranque para enumerar, aunque sea de manera muy resumida, algunas de las mil y una cualidades de la hermosa pareja que tengo frente a mí. Siento una inmensa admiración por ambos, tanto como tándem como a nivel individual. Tanto juntos como por separado, han sabido tomar decisiones difíciles, muchas de las cuales implicaban renunciar a una forma de vida más fácil, más cómoda. Han hecho caso omiso del qué dirán, han aprendido de sus errores y han sido pacientes y honestos consigo mismos a la hora de dar cada uno de los pasos que los han traído hasta aquí. Todo esto, que no es sino una muestra ejemplar de sentido común, coraje y sensibilidad, todo esto digo, es lo que celebramos hoy.

Cara, poco puedo decir de ti que no sepas ya. Agradezco a la vida todos y cada uno de los momentos que he pasado contigo; no cambiaría ni un solo detalle de ellos. Estoy orgullosísimo de ser tu padre y de haber tenido la ocasión de contribuir, desde mi humilde posición, a que hoy seas la excelente persona que eres. Asimismo, si yo soy hoy quien soy, en gran medida te lo debo a ti. El mero hecho de tenerte como hija es razón más que suficiente para sentir que he vivido una existencia plena.

Cristian, sabes que desde hace ya mucho te considero como a un miembro más de mi familia. El simple hecho de que mi hija esté junto a ti es mucho más significativo que cualquier cosa que yo pueda decir a estas alturas. Desde el primer día me has tratado de tú a tú y no simplemente como al padre de tu novia, y lo has hecho sin que ello te supusiera ningún esfuerzo. Sencillamente, eres así, razón por sí sola digna de alabanza. En definitiva, y para no alargarme más, has sabido hacer feliz a mi hija, motivo por el cual no cabe en una vida el agradecimiento que siempre te deberé.

Y ya acabo. Espero que en el futuro sigáis creciendo, tanto como pareja como a nivel individual, apoyándoos mutuamente para ello. Y, asimismo, espero que continuéis compartiendo al menos parte de esa felicidad que irradiáis con aquellos que tenemos la suerte de teneros cerca.

Os quiero, de corazón. Muchas gracias.