Ejemplo de Discurso de novia

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Este es el discurso que Sonia, la novia, ha preparado para sorprender a su inminente marido, Luis. Lo leerá desde el altar, justo antes del “Sí, quiero”, y solo el cura está al tanto de ello, por lo que la expectación generada será enorme.

 

¡Alto, tengo algo que decir!

Hola a todos, familiares y amigos,

En primer lugar, y para que todos os quedéis tranquilos (sobre todo tú, cariño), quiero decir que estas palabras que diré a continuación no vienen a desvelar nada nuevo sobre mi relación con Luis. Es decir, que en cuanto acabe de hablar procederemos a dar los últimos pasos que nos consoliden como marido y mujer. Entonces, os preguntaréis, ¿por qué habla ahora la novia? Sencillamente porque sé que a Luis le encantan las sorpresas y salirse del protocolo en cuanto tiene ocasión, y ya que fui yo la que se empeñó en que esta boda fuese algo normalito y tradicional, qué menos que aprovechar este momento para romper un poco con el molde, hablando cuando no toca, cuando ya está casi todo dicho.

Luis, estos últimos cuatro años a tu lado han sido los más felices de mi vida. Junto a ti he aprendido a ver el mundo con otros ojos, desde una perspectiva que no es ni mejor ni peor que la mía: es complementaria. Así, he conseguido abrirme más a la vida, descubriendo facetas mías que jamás habría adivinado habitan en mí. Te has convertido en ese espejo del que tanto se suele hablar, aquel que, materializado en la persona con la que convivimos, refleja tanto lo bueno como lo malo de cada cual. Sabes de sobra cuáles son los valores que más admiro de ti, por lo que no perderé tiempo detallándolos, ya que es escaso y hay mucho que celebrar con todas estas personas queridas.

Solo deseo que, en adelante, sigamos creciendo con el mismo ritmo vertiginoso con el que hemos avanzado desde que nos conocimos. Espero que sigamos bailando y llorando como hasta ahora, a pleno pulmón y sin concesiones, y que continuemos confiándonos el corazón del otro a ciegas, sin temor al qué vendrá.

Te quiero con toda mi alma. Aunque todo esto también lo sabías de sobra… Y ahora sí: sigamos con el protocolo, por favor.